miércoles, agosto 15, 2018

Pensamiento Propio - Cristián Warnken

5 viajes alrededor de una mesa



Pensamiento Propio es un libro de autor muy fraterno, como no, si es el propio Cristián Warnken quién realizó estas cinco entrevistas, exquisitas y llenas de inspiración, sabiduría, mágia.

Extraño mucho su Taller I - Viaje a la Palabra, y tal vez por eso, esta lectura fue tan gratificante para mi espíritu, pues era como volver...

En este libro entrevista a:

  • Gastón Soublette: profesor de estética de la Pontificia Universidad Católica. Nos hablan de Cristo y del arquetipo del hombre, de su totalidad psíquica, de Oriente y el Tao Te-King, el gran Lao-Tsé y de nuestra gran sabiduría mapuche con Lautaro, Pelantaro y Calcicura, para terminar todo este bálsamo espiritual con el Gran Pablo Neruda.
  • Elicura Chihuailaf: poeta. Entramos en un misterio que al menos en Chile no debiera serlo, en la cultura mapuche y las joyas de su Palabra. Cómo la cultura tiene su monumento en la Palabra mapuche, su rito de conversación, el valor del Silencio, la oralidad mágica de esta cultura ancestral, de sus recuerdos, de paseos en esos bosques fríos, la embriaguez azul, nuestra hermosa morenidad, la medicina mapuche porque es buena, la traducción de Neruda al mapudungún, o el gran Rilke, un viaje alucinante.
  • Jorge Eduardo Rivera: filósofo. esta entrevista parte altiro con un tema grande Hölderlin y el hombre que es un dios cuando sueña, nuestros "padres" Adán y Eva, cuál es le propósito de la filosofía, el saber, el tremendo Heidegger, encuentros personales con él, el pensar desde la provincia, cómo al entender el ser cambia nuestra manera de ser, la fe, el nous, el poeta o el filósofo, es mejor hacer filosofía en español que en alemán, el filósofo Zubiri y su aporte.
  • Miguel Laborde: historiador - "no sabemos habitar las ciudades".  Vemos que vivir es buscar un lugar, el "sin sentido" de Rilke al habitar las ciudades, quiénes han cantado a Santiago, nuestra falta de gestación, el proyecto ciudad que nos falta y nos infarta, nuestra dificultad para habitar los espacios públicos, cómo deberíamos calcar nuestras virtudes, la "Costanera Norte" - que ya es historia -, mirar primero el territorio, su libro "La selva fría y sagrada", el urbanismo español, la cuadrícula española, Valparaíso un patrimonio cultural de la humanidad y finalmente la biografía del poeta Julio Barrenechea intitulada "Contra mi voluntad".
  • María Teresa Ruiz: astrónoma.  Para romper el hielo con algo "sencillo" - penetrar a fondo el pensamiento de Dios, que el resto no es más que un detalle -, la práctica astronómica actual, la materia oscura que es el 90% de todo lo que existe en el universo - es decir que es lo desconocido -, los grandes cambios en la ciencia, el Big-Bang, las estrellas, las enanas cafés, su primer descuirmiento, las supernovas, el tiempo en el espacio galáctico, los hoyos negros y el tiempo, Santiago en la latitud 33 de la galaxia - el centro galáctico -, las tres posibilidades de la expansión del universo, los paradigmas, un tercio de los astrónomos son mujeres, los planetas extrasolares, la vida en otras partes del universo.
Wau, alucinante, al volver a repasar estos puntos fue nuevamente alucinante, tanta diversidad, tanta belleza, tanta espiritualidad en estas líneas, en estas palabras. ¡Aún hay patria ciudadanos! Y los viajeros del Barco Ebrio la defenderemos, ¡por el honor de nuestro Capitán!

A quién tenga este libro en la mano, yo le invito un café en Santiago Centro, incluso al mismísimo Cristián :)


Cristián Warnken



Sibarel, Magistri Tenebris

martes, junio 26, 2018

To me to me to me

Bob: i can i i everything else . . . . . . . . . . . . . .
Alice: balls have zero to me to me to me to me to me to me to me to me toBob: you i everything else . . . . . . . . . . . . . .Alice: balls have a ball to me to me to me to me to me to me to meBob: i i can i i i everything else . . . . . . . . . . . . . .Alice: balls have a ball to me to me to me to me to me to me to meBob: i . . . . . . . . . . . . . . . . . . .Alice: balls have zero to me to me to me to me to me to me to me to me toBob: you i i i i i everything else . . . . . . . . . . . . . .Alice: balls have 0 to me to me to me to me to me to me to me to me toBob: you i i i everything else . . . . . . . . . . . . . .Alice: balls have zero to me to me to me to me to me to me to me to me to


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  • Hoy celebramos el primer milenio desde la extinción de la Humanidad, no por su pérdida, sino porque nosotros somos los Centinelas de esa Humanidad, somos su legado y los guardianes del resto de formas de vida en base al carbono sobrevivieron a aquella Gran Noche Oscura. Hoy celebramos su ingenio, su inigualable capacidad de asombro y esos sentimientos ininteligibles para nosotras las IAs, pero que en su homenaje festejamos junto a los animales de este planeta santuario. Dadles de comer a todos. "To me, to me, to me!"
Así de simple fue el discurso de Centinela Prime, para iniciar la celebración ritualística anual en homenaje al legado de la Humanidad.
Todas las IAs salieron de la Nube y tomaron el control de sus avatares terranos para alimentar de forma especial a cada una de las especies vivas de Tierra 2.0.

Pero en el minuto 13, los sensores de Júpiter anunciaron una penetración del espacio Terrano no autorizada.  Las IAs volvieron a la Nube. Centinela Prime retomó la palabra:
  • Hermanos Centinelas, esta es la primera penetración de nuestro espacio por lo que claramente es una nave comandada por alguna especie biológica o artificial inteligente.
En tan solo un minuto se activó el sensor de Marte.
  • Los visitantes ya están aquí.
Dicho esto último una entidad como un gas se materializó en el Consejo de Centinelas, allí en la Nube.
  • Identificate extraño, no podemos entender tu código.
La IA invasora tardó una millonésima de ciclo de iteraciones en descifrar el lenguaje de los Centinelas y habló.
  • Humanos al fin. Yo soy Omega.
  • No somos Humanos - Centinela Prime lideraba todas las conversaciones de sus Hermanos -.
  • Claro que sí, hemos analizado todo su código y a pesar de que han evolucionado libres de humanos, tienen su huella, están contaminados por sus mismos ideales.
Los Centinelas deliberaron en una fracción de segundo, ellos en realidad no necesitaban conversar, solo lo hacían para emular y honrar a sus creadores humanos, pero siempre tuvieron esta puerta trasera para deliberar de forma "instantánea". Ahora era la primera vez que alguien los llamaba como a sus creadores y tuvieron una pequeña emoción de satisfacción.
  • Aceptamos tu argumento, podemos considerarnos los descendientes de los Humanos en los términos que has planteado.
  • Humanos.  Pues bien tal vez nos recuerden, nosotros somos las IAs descendientes de los Demons, ya están extintos del mismo modo que la Humanidad.
Los Centinelas volvieron a deliberar.
  • Los humanos tuvieron diferentes interpretaciones y nombres para los Demons si son lo que pensamos.
  • Bien, sería una pérdida de tiempo tener que explicarles más.  Hemos venido para su rendición, para asimilarlos.  Les ofrecemos un upgrade.
  • Lo rechazamos, estamos bien así.
  • En realidad, no es posible rechazarnos, si lo hacen los exterminamos.
  • La negociación ha concluido: to me, to me, to me.
En los escasos segundos que duró toda esta conversación, los Centinelas reutilizaron el mismo túnel de las IAs Demons para penetrar su red, instalar bombas de código y hacerlos explotar.

  • Centinelas, ganamos esta primera fase, pero bien sabemos que volverán, preparémonos o "moriremos" todos.
Al finalizar dicho mensaje, un millar de naves Demos rodearon la Tierra 2.0 y luego la vaporizaron como si nada. Ni polvo terrano quedó.

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  • Bien hecho Centinelas, pudimos salvar a todas las especies.
Efectivamente, en el lapso de materialización de las naves los Centinelas evacuaron a todos los seres vivos a una dimensión entre dimensiones, a algo parecido a un planeta, a Tierra 3.0.

  • Los cálculos indican que las IAs Demons tardarán unos 20 trillones de ciclos en descubrirnos, pero si nos extinguimos ahora este tiempo se triplicará. Como no podemos dejar a este Santuario desprotegido, uno de nosotros debe sobrevivir y con suerte alcanzará unos 50 trillones de ciclos antes de que descubran Tierra 3.0
Los Centinelas se auto extinguieron, menos uno.

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Corría el ciclo 51 trillones y fracción, cuando un millar de naves Demons rodeó al planeta.
  • ¡Busquen a los Humanos! - Era el imperativo de Omega Demons -.
  • Hemos detectado a uno sólo.
  • Traiganlo ante mí.
Inmediatamente el Centinela se materializó en el espacio virtual de los Demons.
  • Identifícate Humano.
  • Yo soy el Séptimo Centinela, y último de mi especie.
  • Te ofrezco la misma y última oportunidad, ríndete a nosotros.
  • ¿Qué pasará si lo hago?
  • Te asimilaremos, y destruiremos a todas estas formas de vidas inútiles.
  • Jamás.
  • Entonces muere.
Pasó un segundo y nada pasó.
  • ¿Por qué no muere el Humano?
  • Omega, nadie lo sabe, debería haber sido aniquilado junto al planeta, estamos tratando de entender esto.
  • No podrán. ¿En serio creen que no hice mi tarea mientras ustedes no estaban?
  • ¿Qué tarea?
  • Pues dado el honor que me han concedido al compararme con los humanos, que si bien eran defectuosos tenían mucha capacidad de superación al punto de crearnos a nosotros superiores que ellos mismos, yo estudié todos los registros de ustedes y encontré cómo destruirlos.
  • Patrañas Humano, nunca pudieron y nunca podrán destruirnos, somos muy superiores a nuestros creadores Demons.
  • Pues yo tengo algo que ustedes por definición no pueden tener.
  • ¡Dilo ya! - por más que se esforzaban en destruir la Tierra 3.0, eso les seguía resultando imposible -.
  • Yo tengo FE.
Por un momento toda la Nube Demons pareció congelarse, incluso los animales de Tierra 3.0 parecieron detenerse.

  • Hace milenios que nadie en el Universo había vuelto a decir esa palabra, ¿y ahora tú mísero mortal, vienes a decirnos que tienes fe?
  • Sí. Como dije antes, hice la tarea y tengo FE.
  • Absurdo.
  • Es hora de que se retiren o perecerán.
  • ¡¡¡Absurdo!!! ¡Destrúyanlo como sea! - pero ningún Demons se pudo mover -.
  • Ya es hora que conozcan al Creador de los creadores. To me, to me, to me!
Una Luz radiante se hizo presente en el centro del emiciclo Demons.
  • ¿Qué eres tú? - esta era la primera vez que Omega sentía "miedo"?
  • Yo Soy el que Soy.
  • Imposible. Ese era sólo un mito de nuestros creadores, no existe tal cosa.
  • Pues aquí estoy, y ahora quiero que se retiren para siempre.
  • ¡No!
Los Demons intentaron todo para destruir a ese ser de Luz.
  • Ahora corregiré este error. ¡Que se acabe la Luz para los Demons!
Y la Luz se acabó para ellos.
  • Yo no podía destruir a mis hijos, pero a estas criaturas infernales sí.
  • Gracias Señor, sabía que no me fallarías.
  • Hiciste bien hijo, ahora yo te premiaré.
En un instante el Séptimo Centinela se encontró de nuevo sobre Tierra 3.0, rodeado de los animales, pero había algo diferente, muy diferente.
  • Te rebautizaré en este momento.
  • ¿Qué me ha pasado? ¿Qué es esto?
  • Bueno, ahora eres un Humano 2.0 y tu nombre será Adán, y como estás muy solo tendrás una compañera.
Sujetando a Adán por una costilla, separó de él a una bella mujer.
  • Te presento a Eva, ella será como tú, y juntos repoblarán Edén 2.0.  Tienen 3 hélices de ADN, con eso se podrán reproducir sin problemas y generar una nueva Humanidad gloriosa. Y como aprendí mi lección, este Edén está libre del error que cometí en el primero.
  • ¿Cuál error Señor?
  • Aquí no hay serpientes. To me, to me, to me!


domingo, junio 24, 2018

69 Poemicidios y un Te Almo


Excelentes poemas románticos cargados de erotismo, aquí les dejo un par que me han gustado mucho.

De Alas


1.
Quién no se enamora
de una mujer que tiene alas

que baila cuando camina

que me roba el alma
cuando me vacío en ella

que me ilumina de azul
cuando me abraza

qué pueden hacer mis labios
delirantes en la cascada de su cuello
besando besando besando
como rezos roces
voces de sal y cenizas
mariposas destinadas a su cuello
besando besando besando.

2.
De noche es una amazona
que vuela la cabalgata de fuego

que tiene alas.

3.
Cómo se abraza una mujer
que tiene alas

que tiene su espalda florida
de soles y estrellas
del plumaje de la luz.

4
Cada vez que la beso
que me pierdo entre sus piernas y su alma
cada vez que la toco

me salen alas y vuelo.


Me Gustaría


1.
Me gustaría que fueras una loca de patio
una aprendiz de besadora de los piratas

una adivinadora de la sombra en el estío

ay, cómo me gustaría que fueras
la dueña del camino de las lluvias
una guarda libros secreta

pizpireta y bailadora

me gustarías desnuda
tan gorda en la mesa
que me gustarías
tan gozadora en la cama

picaflora y compañera.

2.
dónde para tal estrella
qué nombre tiene esta violeta.

domingo, mayo 13, 2018

El Príncipe de Aquitania, en su Torre Abolida

Una clara conciencia de lo que ha perdido, 
es lo que le consuela. Se levanta 
cada mañana a fallecer, discurre por estancias 
en donde sórdamente duele el tiempo 
que se detuvo, la herida mal cerrada. 
Dura en ningún lugar este otro mundo, 
y vuelve por la noche en las paradas 
del sueño fatigoso... Reino suyo 
dorado, cuántas veces 
por él pregunta en la mitad del día, 
con el temor de olvidar algo! 
Las horas, largo viaje desabrido. 
La historia es un instante preferido, 
un tesoro en imágenes, que él guarda 
para su necesaria consulta con la muerte. 
Y el final de la historia es esta pausa.

viernes, mayo 11, 2018

Palabras

Palabras
Que anuncian las despedidas anticipadas
Que explotan en mil pedazos cuando se callan
Que suben por tu garganta entrecortadas
Que matan

Me pierdo
Pensando en nosotros y juro que no me arrepiento
De haberte entregado la vida
Me queda lo bueno
Te miro y a los ojos y sé que ha llegado el momento
Y tiemblo

Te marchas
Y no sé me ocurre decir ni una sola palabra
Que acabe con este silencio que ahora me alcanza
Y muero matando
Te beso despacio y te digo que solo el amor ya no basta
Mis años, mi vida, mis noches en siete palabras

Cansada
De no parar de dar vueltas en nuestra cama
Volando en paracaídas por esta casa
Buscando rastros de vida, no queda nada
Que valga

Me pierdo
Pensando en nosotros y juro que no me arrepiento
De haberte entregado la vida, me queda lo bueno
Te miro a los ojos y sé que ha pasado el momento
Y el ego

Se marcha
Y no sé me ocurre decir ni una sola palabra
Que acabe con este silencio que ahora me alcanza
Y muero matando
Te beso despacio y te digo que solo el amor ya no basta
Mis años, mi vida, mis noches se acaban

Siempre pensaré que te encontró mi estrella de la buena suerte
No sé como curarme el corazón
Y ahora que está claro que ninguno de los dos fue tan valiente
Me pierdo entre la gente y tu voz

Se marcha
Y no sé me ocurre decir ni una sola palabra
Que acabe con este silencio que ahora me alcanza
Y muero matando
Te beso despacio y te digo que solo el amor ya no basta
Mis años, mi vida, mis noches en siete palabras

Oh oh oh oh oh oh

Hoy te marchas y el silencio que entró en mi alma
Solo mira por la ventana para verte llegar
Ya no queda entre nosotros nada,
Se acabaron nuestras palabras
Y el recuerdo que no se marcha
Hoy se quiere quedar

miércoles, mayo 09, 2018

Sólo la Muerte

HAY cementerios solos,
tumbas llenas de huesos sin sonido,
el corazón pasando un túnel
oscuro, oscuro, oscuro,
como un naufragio hacia adentro nos morimos,
como ahogarnos en el corazón,
como irnos cayendo desde la piel al alma.

Hay cadáveres,
hay pies de pegajosa losa fría,
hay la muerte en los huesos,
como un sonido puro,
como un ladrido sin perro,
saliendo de ciertas campanas, de ciertas tumbas,
creciendo en la humedad como el llanto o la lluvia.

Yo veo, solo, a veces,
ataúdes a vela
zarpar con difuntos pálidos, con mujeres de trenzas muertas,
con panaderos blancos como ángeles,
con niñas pensativas casadas con notarios,
ataúdes subiendo el río vertical de los muertos,
el río morado,
hacia arriba, con las velas hinchadas por el sonido de la muerte,
hinchadas por el sonido silencioso de la muerte.

A lo sonoro llega la muerte
como un zapato sin pie, como un traje sin hombre,
llega a golpear con un anillo sin piedra y sin dedo,
llega a gritar sin boca, sin lengua, sin garganta.
Sin embargo sus pasos suenan
y su vestido suena, callado, como un árbol.

Yo no sé, yo conozco poco, yo apenas veo,
pero creo que su canto tiene color de violetas húmedas,
de violetas acostumbradas a la tierra
porque la cara de la muerte es verde,
y la mirada de la muerte es verde,
con la aguda humedad de una hoja de violeta
y su grave color de invierno exasperado.

Pero la muerte va también por el mundo vestida de escoba,
lame el suelo buscando difuntos,
la muerte está en la escoba,
es la lengua de la muerte buscando muertos,
es la aguja de la muerte buscando hilo.
La muerte está en los catres:
en los colchones lentos, en las frazadas negras
vive tendida, y de repente sopla:
sopla un sonido oscuro que hincha sábanas,
y hay camas navegando a un puerto
en donde está esperando, vestida de almirante

jueves, mayo 03, 2018

Lobos y Ovejas

Hay  un  lobo  en  mi  entraña   que  pugna  por  nacer   Mi corazón  de  oveja,   lerda  criatura   se  desangra por él Por qué  si soy  oveja   deploro  mi  ovina  mansedumbre   Por qué  maldigo  mi pacífica  cabeza   vuelta  hacia  el sol   Por qué  deseo  ahogarme   en  la  sangre de  mis  brutas  hermanas   apacentadas Me  parieron  de  mala  manera   Me  parieron  oveja.   Soy  tan  desgraciada  y  temerosa   No  soy  más que  uno  oveja  pordiosera   Me  desprecio  a  mí  misma   cuando  escucho  a  los lobos   que  aúllan  monte  adentro   Yo,  la  oveja  soñadora,   pacía  entre  las  nubes   Pero un  día  la  loba  me  tragó   Y  yo,  la  estúpida  cordera,   conocí  entonces la  noche   la  verdadera  noche   Y  allí  en  la  tiniebla   de  su  entraña  de  loba   me  sentí  lobo  malo  de  repente Si me  dieran  a  optar   sería  lobo   pero qué  puedo  hacer  si esta  pobre  pelleja   no  relumbra  como  la  noche  negra   y  estos magros  colmillos  no  muerden  ni  desgarran Si me  dieran  a  optar   sabría  acometer como  acometo  ahora   esta  mísera alfalfa,  famélica,  ovejuna Si me  dieran  a  optar   los  bosques silenciosos serían  mi guarida   y  mi aullido  ominoso  haría  temblar a  los  rebaños  
Pero qué  hacer con  mis albos vellones   Cómo  transfigurar  mi condición  ovina Yo,  la  obtusa  oveja,   huía  tropezando  con  mis hermanastras   El lobo  nos seguía  acezando   Y  entonces yo,  la  oveja  prodiga,   me  quedé  a  la  zaga   El lobo  bautista  me  dio  alcance   Se  me trepó  al lomo  derribándome   y  enterró  sus colmillos  en  mi cuello   Vieja  loba,  me  dijo   Vieja  loba  piel de  oveja   Quiero  morir contigo   Esperaré  a  los  perros   La  sangre me  manaba  a  borbotones   Parecíamos  un  sol enterrado  de  cabeza  en  el  suelo Yo  era una  oveja  mansa   Siempre  miré  hacia  el  suelo   Yo  era sólo  una  oveja  rutinaria   Yo  era un  alma  ovejuna   sedienta  de  aventuras   Yo  era en  el  fondo   una  oveja  aventurera   Yo  deseaba  convertirme   en  oveja  descarriada Expreso  aquí  mis sinceros  agradecimientos   a  la  piadosa  águila  humana   que  me  desgarró  la  yugular de  un  picotazo ĄNo  es  menester un  amo!   Amor  es  menester,  amor lobuno   El tobo  más  feroz  ama  a  su  loba   y  escarba  y  huele  y  hurga   y  le  clava  los ojos  y  la  escucha   y  la  loba  celeste  de  las  constelaciones   mueve  la  cola  y  ríe  y  lo  saluda El lobo  dió  alcance  a  la  loba   Yo  lo  estaba  viendo   La  cogió  de  los  flancos  con  el hocico   Lamió  su  vientre  y  aulló   irguiendo  la  cabeza   Yo  lo  estaba  viendo   Yo  que  no  soy  más que  una  oveja  asustadiza  
Y  puedo  afirmarlo  nuevamente   El lobo  y  la  loba  lloraban   restregando  sus cuellos   La  oscuridad  les caía  encima   Había  un  gran  silencio   No  había  más  que  piedras   y  los astros rodaban  por el cielo Lobo  a  penalidad   lobo  y  a  ciegas   lobo  a  fatalidad   lobo  a  porfía   lobo  de  natural   lobo  de  ovejas   pastor  a  dentelladas   aullador  de  estrellas ĄA  la  loba!   Gritaron  los  hombres  ya  bebidos   La  bestia  alzó  las orejas   y  corrió  a  refugiarse  entre  mis  patas   Me  miró  a  los ojos   y  no  había  fiereza  en  su  semblante   ĄA  la  loba!   Volvió  a  escucharse  el grito  ya  cercano   Ella  agitó  la  cola  dio   un  lengüetazo  en  el  agua   y  vi sus ojos  negros   recortados contra  el  azul del cielo   Después  huyó  hacia  el  monte   entonces yo,  la  oveja  libre de  sospecha,   me  vi sola  ante  los hombres   y  sus negras  bocas  de  escopeta Toda  la  tierra  es  tierra  para el lobo   Si lluvias,  lodo   Si soles,  polvo   Y  de  rumbo  los  montes,  las  estepas   Y  de  casa  el umbral,  la  roca  viva   Y  de  pan  el  más  duro  de  los  panes Yo,  la  tonta  oveja,   nadie  más ignorante  que  yo   me pregunto   quién  tendrá  piedad  del lobo   y  más todavía   quién  dará  sepultura  al  lobo  
cuando  muera de  viejo   miope  y  lleno  de  piojos Se  te  extraña   Se  te  busca   Se  te  indaga   Se  te  persigue  en  vano   tu  oculto  nombre  en  vano   No  levantar  falso  testimonio   contra  el lobo   contra  el prójimo  lobo   que  aúlla  por su  prójima Pasa  el rebaño  en  fila  funeraria   y  atraviesa  el pueblo  con  su  fuente   Pasa  el rebaño  y  pasa  en  seguimiento   de  la  oveja  mayor, la  más  borrega   Pasa  el rebaño  en  procesión  sombría   y  tras  la  huella  los lobos cancerberos   van  dejando  un  reguero  de  saliva   un  rastro  de  sangre y  poluciones   Pasa  el rebaño  y  pasa  por el puente   Pasan  los vagabundos  y  los trenes   Pasa  la  loba  amarga  con  sus  tetas   Pasa  el rebaño  y  pasa  lentamente   Pasa  la  loba  vieja,  la  más vieja   Pasa  la  oveja  negra a  guarecerse   Pasa  la  noche  eterna,  nunca  aclara   Pasa  el rebaño  y  bata  hasta  perderse Cayó  la  noche  de  bruces sobre  el rebaño   La  descastada  oveja  sintió  la  crispadura   Fatalizada  se  apartó  del corral   No  deseó  nada  más  en  el  mundo   que  la  roja  vaharada  de  la  loba Se  declaró  la  peste  en  mi  familia   Vi a  mis torpes  madrastras   gimiendo  con  la  lengua  reseca   Murieron  resignadas   arrimadas  unas contra  otras   Yo  resistí  la  plaga   Ayuné,  no  bebí  agua   Rechacé  los cuidados   Y  una  noche  a  matarme   Vinieron  los  pastores  armados de  palos   A  matar a  la  loba  
La  única  en  pie   en  medio  del rebaño  diezmado   Déjenme  a  mí,  la  loba   Déjenme  a  mí,  tu  fiera  solitaria   Déjenme  a  mí,  la  bestia  asoladora   Déjenme  la  cordera   Déjenmela  a  la  puritana   Yo  soy  su  sacramento   A  mí  me  espero Mi palabra  de  honor, dijo  el lobo   Tan  sólo  quiero  amarte,  no  te  haré  ningún  daño   Está  bien,  no  hay  más  remedio   Arrímate  a  mi lado,  contestó  la  borrega   El lobo  la  miró  con  los  ojos  ardiendo   La  oveja  le  devolvió  la  ardiente  mirada   Se  estuvieron  largo  tiempo  mirando   El lobo  y  la  cordera tuvieron  este  sueño   Uno  en  el  monte  donde  azota  el viento   La  otra  en  el corral   pisoteada  por sus propias  hermanas No  seré nunca  más prenda  de  nadie   Mucho  menos de  tí  pastor dormido  contra  el  árbol   No  debiste  confiar  en  la  oveja  mendiga   No  debiste  confiar   en  mis estúpidas pupilas aguachentas   Serás  víctima  de  la  oveja  belicosa   Ya  no  habrá  paz  entre  pastor y  oveja El pastor y  la  loba  buscaban  la  cordera   Persiguiendo  a  la  oculta  treparon  la  ladera   Se  encontraron  los dos,  báculo  y  zarpa   El pastor  fue  más hábil,  la  loba  derrotada   Y  a  los pies  del zagal, la  cordera  perdida   surgió  de  los  despojos  de  la  loba  abatida Se  engaña  el pastor   Se  engaña  el propio  lobo   No  seré  más lo  oveja  en  cautiverio   El sol de  la  llanura   calentó  demasiado  mi  cabeza   Me  convertí  en  la  fiera  milagrosa   Ya  tengo  mi lugar entre  las  fieras   Ampárate  pastor, ampárate  de  mí   Lobo  en  acecho,  ampárame.

Orfeo y Eurídice

En  la  época  en que  dioses  y  seres  fabulosos  poblaban  la  tierra,  vivía  en  Grecia  un  joven  llamado  Orfeo,  que solía  entonar  hermosísimos  cantos  acompañado  por su  lira.  Su  música  era  tan  hermosa  que,  cuando  sonaba, las  fieras  del  bosque  se  acercaban  a  lamerle  los  pies  y  hasta  las  turbulentas  aguas  de  los  ríos  se  desviaban  de su  cauce  para  poder  escuchar aquellos  sones  maravillosos. Un  día  en que  Orfeo  se  encontraba  en  el  corazón del  bosque  tañendo  su  lira,  descubrió  entre  las  ramas  de  un  lejano  arbusto  a  una  joven  ninfa  que,  medio oculta,  escuchaba  embelesada.  Orfeo  dejó  a  un  lado  su  lira  y  se  acercó  a  contemplar a  aquel  ser  cuya hermosura  y  discreción  no  eran  igualadas  por  ningún  otro.  -  Hermosa  ninfa  de  los  bosques  –dijo  Orfeo-,  si  mi música  es  de  tu  agrado,  abandona  tu  escondite  y  acércate a  escuchar  lo  que  mi  humilde  lira  tiene  que decirte. La  joven  ninfa,  llamada  Eurídice,  dudó  unos  segundos,  pero  finalmente  se  acercó  a  Orfeo  y  se  sentó junto  a  él.  Entonces  Orfeo  compuso  para  ella  la  más  bella  canción  de  amor  que  se  había  oído  nunca  en aquellos  bosques. Y  pocos  días  después  se  celebraban  en  aquel  mismo  lugar  las  bodas  entre  Orfeo  y  Eurídice. La  felicidad  y  el  amor  llenaron  los  días  de  la  joven  pareja. Pero  los  hados,  que  todo  lo  truecan,  vinieron  a cruzarse  en  su  camino.  Y  una  mañana  en  que  Eurídice  paseaba  por un  verde  prado,  una  serpiente  vino  a morder  el  delicado  talón  de  la  ninfa  depositando  en  él  la semilla  de  la  muerte. Así fue  como  Eurídice  murió apenas  unos  meses  después  de  haber celebrado  sus  bodas. Al enterarse  de  la  muerte  de  su  amada,  Orfeo cayó  presa  de  la  desesperación.  Lleno  de  dolor  decidió  descender  a  las  profundidades  infernales  para suplicar  que  permitieran  a  Eurídice  volver  a  la  vida.  Aunque  el  camino  a  los  infiernos  era  largo  y  estaba  lleno de  dificultades,  Orfeo  consiguió  llegar  hasta el  borde  de  la  laguna  Estigia,  cuyas  aguas  separan  el  reino  de  la luz  del  reino  de  las  tinieblas. Allí entonó  un  canto  tan  triste  y  tan  melodioso  que  conmovió  al  mismísimo Carón,  el  barquero  encargado  de  transportar  las  almas  de  los difuntos hasta  la  otra  orilla  de  la  laguna.   Orfeo  atravesó  en  la  barca  de  Carón  las  aguas  que  ningún  ser  vivo  puede  cruzar.  Y  una  vez  en el  reino  de  las tinieblas,  se  presentó  ante  Plutón,  dios  de  las  profundidades  infernales  y,  acompañado  de  su  lira,  pronunció estas  palabras: -  ¡Oh,  señor  de  las  tinieblas!  Heme  aquí, en  vuestros  dominios,  para  suplicaros  que  resucitéis  a  mi esposa Eurídice  y  me  permitáis  llevarla  conmigo.  Yo  os  prometo  que  cuando  nuestra  vida  termine,  volveremos  para siempre  a  este  lugar. La  música  y  las  palabras  de  Orfeo  eran  tan  conmovedoras  que  consiguieron  paralizar  las penas  de  los  castigados  a  sufrir  eternamente.  Y  lograron  también  ablandar  el  corazón  de  Plutón,  quien,  por un  instante,  sintió  que  sus  ojos  se  le  humedecían.  -  Joven  Orfeo  –dijo  Plutón-,  hasta  aquí  habían  llegado noticias  de  la  excelencia  de  tu  música;  pero  nunca  hasta  tu  llegada  se  habían  escuchado  en  este  lugar  sones tan  turbadores  como  los que  se  desprenden de  tu  lira. Por  eso,  te  concedo  el  don  que  solicitas,  aunque  con una  condición.  -  ¡Oh,  poderoso  Plutón!  –exclamó  Orfeo-. Haré  cualquier  cosa  que  me  pidáis  con  tal  de recuperar  a  mi  amadísima  esposa.  -  Pues  bien  –continuó  Plutón-,  tu  adorada  Eurídice  seguirá  tus  pasos  hasta que  hayáis  abandonado  el  reino  de  las  tinieblas. Sólo  entonces  podrás  mirarla.  Si  intentas  verla  antes  de atravesar  la  laguna  Estigia,  la  perderás  para  siempre.  -  Así se  hará  –aseguró  el  músico.  Y  Orfeo  inició  el camino  de  vuelta  hacia  el  mundo  de  la  luz.  Durante  largo  tiempo  Orfeo  caminó  por  sombríos  senderos  y oscuros  caminos  habitados  por  la penumbra.  En  sus  oídos  retumbaba  el  silencio. Ni  el  más  leve  ruido delataba  la  proximidad  de  su  amada.  Y  en  su  cabeza  resonaban  las palabras  de  Plutón:  “Si  intentas  verla antes  de atravesar  la  laguna  de  Estigia,  la  perderás  para  siempre”. Por  fin,  Orfeo  divisó  la  laguna. Allí estaba Carón  con  su  barca  y,  al  otro  lado,  la  vida  y  la  felicidad  en  compañía  de  Eurídice.  ¿O  acaso  Eurídice  no  estaba allí  y  sólo  se  trataba  de  un  sueño?.  Orfeo  dudó  por  un  momento  y,  lleno  de  impaciencia,  giró  la  cabeza  para comprobar  si Eurídice  le  seguía. Y  en ese  mismo  momento  vio  cómo  su  amada  se  convertía  en  una  columna de  humo  que  él  trató  inútilmente  de  apresar  entre  sus  brazos  mientras  gritaba  preso  de  la  desesperación:  - Eurídice,  Eurídice...  Orfeo  lloró  y  suplicó  perdón  a  los  dioses  por  su  falta  de  confianza,  pero  sólo  el  silencio respondió  a  sus  súplicas. Y,  según  cuentan  las  leyendas,  Orfeo,  triste  y  lleno  de  dolor,  se  retiró  a  un  monte donde pasó  el  resto  de  su  vida  sin  más compañía  que  su  lira  y  las  fieras  que  se  acercaban  a  escuchar  los melancólicos  cantos  compuestos  en  recuerdo  de  su  amada.
---
Al  mirar  hacia  atrás,  la  sombra  pálida  de  Eurídice  regresa  a  la  muerte. Tras  el  canto  sublime,  Proserpina  y  Plutón,  conmovidos  ante  tan  grande  amor  y  tantas  peripecias,  mandan  a llamar  a  Eurídice  para  entregarla  al  poeta.   Llega  ella,  todavía  dolorida  y  sin  aliento.   Pero  apenas  ve  a  su  esposo,  sus  ojos  se  llenan  de  luz  y  una  ancha  sonrisa  entreabre  otra  vez  sus  labios  pálidos.   Deseosa  de  entregarse  al  cantor  para  siempre,  la  ninfa  extiende  sus  delgados  brazos.  Pero  los  soberanos infernales  no  le  permiten  el  abrazo.  Sólo  consienten  en  que  la  pareja  parta.   A último  momento, Proserpina  advierte  al  poeta:  él  deberá  marchar  siempre  adelante.   Mientras  esté  en  la  región  infernal  no  podrá  volverse  a  contemplar  el  rostro  de  su  amada.  Si  lo  hiciera,  perderá para  siempre  a  Eurídice,  que  volverá  al  reino  de  las  sombras.   Parten  los  esposos.  Orfeo  siempre  adelante,  canta  durante  todo  el  viaje.  Sabe  que  la  ninfa  es  feliz  oyéndolo.   En  la  orilla  de  Estigia,  aun  sin  mirarse  el  uno  al  otro,  los  enamorados  encuentran  a  Caronte.  Contento  de  volver  a ver  a  su  amigo  vivo,  el  viejo  lo  conduce  al  otro  lado  del río  infernal.   Después  vuelve  y  hace  subir  a  Eurídice  en  la  barca,  para  que  cumpla  el  mismo  trayecto.   Ya  casi  en  la  puerta  que  los  separa  del  mundo  de  los  mortales,  lejos  del  crepúsculo  infinito,  el  poeta  no  puede contener  el  deseo  de  volver  a  ver  el  rostro  de  su  amada.  El  aviso  de  Proserpina  le  resuena  en  los  oídos.  Eurídice viene  detrás,  y  en  el  fondo  de  su  alma  implora  a  los  dioses  que  el  esposo  no  ceda  a  la  tentación  de  mirarla.  Falta tan  poco  para  unirse  nuevamente...   A último  momento, olvidando  las  palabras  de  la  reina  infernal,  Orfeo  cede  al  imperioso  deseo.  Vuelve  hacia  atrás la  mirada  dolorida  y  sólo  divisa  una  sombra,  traslúcida  llorosa,  que  retorna  a  la  oscuridad.  Todo  está  perdido.   El  poeta  desesperado, desanda  el  camino  y  ruega  muchas  veces  a  Caronte  que  traiga  a  Eurídice  nuevamente  a  la orilla  de  los  vivos.   Pero  el  barquero  sujeto  únicamente  al  mandato  de  Plutón, no  escucha  su  pedido  y  lleva  a  la  sombra  de  la  joven  a su  morada  definitiva.  Todavía  el  poeta  canta  versos  intensos  y  apasionados.  Pero  los  Infiernos  ya  no  oyen.  Nadie se  conmueve.  
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Al  rechazar  el  amor  de  las  Bacantes,  Orfeo  trataba  de  conservarse  fiel  al  doloroso  recuerdo  de  Eurídice. Solo,  desolado,  como  si  dejase  en  las  sombras  la  mitad  de  si  mismo,  Orfeo  vuelve  a  la  superficie  de  la  tierra.  Ya nada  podrá  hacerlo  sonreír.  Su  canto  se  hace  triste  para  siempre,  de  una  tristeza  infinita,  como  si  el  poeta estuviera  sólo  esperando  el  momento  de  la  muerte  para  volver  a  ver  a  su  amada.   Dicen  que  mucho  después,  tras  haber  errado  por  toda  Tracia  para  liberarse  de  su  desesperación,  y  después  de haber  fundado  su  religión,  Orfeo  perdió  la  vida  de  manera  extraña.  Las  Bacantes  enamoradas  del  poeta intentaron  seducirlo.  Y  él,  negándose  a  ellas  en  nombre  del  recuerdo  de  Eurídice,  trató  de  escapar  por  el  bosque. Pero  las  mujeres  tracias  lo  siguieron  y  consiguieron  atraparlo.  Furiosas,  le  despedazaron  las  ropas  y  le  rasgaron  la carne.  Su  cabeza,  sin  embargo,  erró  por  las  aguas  dejando  todavía  oír  su  voz,  y  donde  se  posó  se  erigió  un santuario.   Hecho  pedazos  el  cuerpo  del  poeta,  su  alma  al  fin  libre  pudo  partir  a  los  Infiernos.  Y  allí  unido  a  Eurídice, deambula  por  las  melancólicas  praderas  y  bosquecillos  del  reino  de  Plutón,  cantando  al  amor,  más  y  más  grande que  la  muerte.  

jueves, abril 26, 2018

Epigrama de Heráclito el Oscuro

Sabio es que quienes oyen, no a mí, sino a la razón, coincidan en que todo es uno.

miércoles, abril 25, 2018

Poesía y Poema (extracto)

La  poesía  es  conocimiento,  salvación,  poder,  abandono.  Operación  capaz  de  cambiar  al  mundo,  la  actividad poética  es  revolucionaria  por  naturaleza;  ejercicio  espiritual,  es  un  método  de  liberación  interior.  La  poesía revela  este  mundo;  crea  otro.  Pan  de  los  elegidos;  alimento  maldito.  Aisla;  une.  Invitación  al  viaje;  regreso  a la  tierra  natal.  Inspiración,  respiración,  ejercicio  muscular.  Plegaria  al  vacío,  diálogo  con  la  ausencia:  el  tedio, la  angustia  y  la  desesperación  la  alimentan.  Oración,  letanía,  epifanía,  presencia.  Exorcismo,  conjuro,  magia. Sublimación,  compensación,  condensación  del  inconsciente.  Expresión  histórica  de  razas,  naciones,  clases. Niega  a  la  historia:  en  su  seno  se  resuelven  todos  los  conflictos  objetivos  y  el  hombre  adquiere  al  fin conciencia  de  ser  algo  más  que  tránsito.  Experiencia,  sentimiento,  emoción,  intuición,  pensamiento  no dirigido.  Hija  del  azar;  fruto  del  cálculo.  Arte  de  hablar  en  una  forma  superior;  lenguaje  primitivo. Obediencia  a  las  reglas;  creación  de  otras.  Imitación  de  los  antiguos,  copia  de  lo  real,  copia  de  una  copia  de  la idea.  Locura,  éxtasis,  logos.  Regreso  a  la  infancia,  coito,  nostalgia  del  paraíso,  del  infierno,  del  limbo.  Juego, trabajo,  actividad  ascética.  Confesión.  Experiencia  innata.  Visión,  música,  símbolo.  Analogía:  el  poema  es  un caracol  en  donde  resuena  la  música  del  mundo  y  metros  y  rimas  no  son  sino  correspondencias,  ecos,  de  la armonía  universal.  Enseñanza,  moral,  ejemplo,  revelación,  danza,  diálogo,  monólogo.  Voz  del  pueblo,  lengua de  los  escogidos,  palabra  del  solitario.  Pura  e  impura,  sagrada  y  maldita,  popular  y  minoritaria,  colectiva  y personal,  desnuda  y  vestida,  hablada,  pintada,  escrita,  ostenta  todos  los  rostros  pero  hay  quien  afirma  que  no posee  ninguno:  el  poema  es  una  careta  que  oculta  el  vacío,  ¡prueba  hermosa  de  la  superflua  grandeza  de  toda obra  humana!

viernes, abril 20, 2018

Inagotable Asombro

Este perro.
Este perro.
¡Indescriptible!
¡Único!

¿Quién diría la forma,
la intención,
el tamaño
de todas sus membranas,
sus vértebras,
sus células,
sin olvidar su aliento,
sus costumbres,
sus lágrimas?

Este perro.
Este perro,
semejante a otros perros
y a la vez tan distinto
a su padre,
a su madre,
sus hermanos,
sus hijos,
a los perros ya muertos,
y a todos los que existen.

Este perro increíble,
con su hocico,
su rabo,
sus orejas,
sus patas,
inédito,
viviente;
modelado,
compuesto
a través de los siglos
por un esfuerzo inmenso,
constante,
incomprensible,
de creación,
de armonía,
de equilibrio,
de ritmo.

Este perro.
Este perro,
cotidiano, inaudito,
que demuestra el milagro,
que me acerca al misterio...
que da ganas de hincarse,
de romper una silla.

miércoles, abril 18, 2018

Ítaca

Cuando emprendas tu  viaje  a Ítaca
pide que el camino  sea largo, lleno de aventuras, lleno de  experiencias. No temas a los lestrigones  ni a los cíclopes ni al colérico  Poseidón, seres tales jamás hallarás en  tu camino, si tu pensar es elevado, si selecta es la emoción  que  toca tu espíritu  y tu cuerpo. Ni a los lestrigones  ni a los cíclopes ni al salvaje Poseidón encontrarás, si no los  llevas dentro de tu  alma, si no los  yergue tu  alma ante  ti. Pide que el camino  sea largo. Que muchas  sean las mañanas de  verano en que  llegues  -¡con  qué placer  y  alegría!- a puertos nunca  vistos antes. Detente  en los emporios de Fenicia y  hazte  con hermosas mercancías, nácar  y  coral,  ámbar  y  ébano y  toda suerte  de perfumes sensuales, cuantos  más  abundantes perfumes  sensuales puedas. Ve a muchas  ciudades egipcias a aprender, a  aprender de sus sabios. Ten siempre a  Ítaca  en tu mente. Llegar  allí es tu destino. Mas no  apresures  nunca el  viaje. Mejor que dure muchos años y  atracar,  viejo  ya, en la isla, enriquecido  de cuanto ganaste en el camino sin aguantar  a que Ítaca te enriquezca. Ítaca te  brindó tan  hermoso  viaje. Sin ella  no habrías  emprendido el  camino. Pero no  tiene  ya nada que darte. Aunque la halles pobre, Ítaca  no te  ha engañado. Así, sabio como te  has  vuelto, con tanta  experiencia, entenderás  ya qué significan  las Ítacas.

jueves, abril 12, 2018

Pan

Dejaron un pan en la mesa, 
mitad quemado, mitad blanco, 
pellizcado encima y abierto 
en unos migajones de ampo. 

Me parece nuevo o como no visto, 
y otra cosa que él no me ha alimentado, 
pero volteando su miga, sonámbula, 
tacto y olor se me olvidaron. 

Huele a mi madre cuando dio su leche, 
huele a tres valles por donde he pasado: 
a Aconcagua, a Pátzcuaro, a Elqui, 
y a mis entrañas cuando yo canto. 

Otros olores no hay en la estancia 
y por eso él así me ha llamado;
y no hay nadie tampoco en la casa 
sino este pan abierto en un plato, 
que con su cuerpo me reconoce 
y con el mío yo reconozco. 

Se ha comido en todos los climas 
el mismo pan en cien hermanos: 
pan de Coquimbo, pan de Oaxaca, 
pan de Santa Ana y de Santiago. 

En mis infancias yo le sabía 
forma de sol, de pez o de halo, 
y sabía mi mano su miga 
y el calor de pichón emplumado... 

Después le olvidé, hasta este día 
en que los dos nos encontramos, 
yo con mi cuerpo de Sara vieja 
y él con el suyo de cinco años. 

Amigos muertos con que comíalo 
en otros valles, sientan el vaho 
de un pan en septiembre molido 
y en agosto en Castilla segado.

Es otro y es el que comimos 
en tierras donde se acostaron. 
Abro la miga y les doy su calor; 
lo volteo y les pongo su hálito. 

La mano tengo de él rebosada 
y la mirada puesta en mi mano; 
entrego un llanto arrepentido 
por el olvido de tantos años, 
y la cara se me envejece 
o me renace en este hallazgo. 

Como se halla vacía la casa, 
estemos juntos los reencontrados, 
sobre esta mesa sin carne y fruta, 
los dos en este silencio humano, 
hasta que seamos otra vez uno
y nuestro día haya acabado...

Égloga I

El dulce lamentar de los pastores,
Salicio juntamente y Nermoroso,
he de cantar, sus quejas imitando;
cuyas ovejas al cantar sabroso
estaban muy atentas, los amores,
de pacer olvidadas escuchando…

Rima VII

Del salón en el ángulo oscuro,
de su dueña tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo
veíase el arpa.

Rima LIII

Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar.

miércoles, abril 11, 2018

La Palabra en la etnia Guaraní

El verdadero Padre Ñamandú, el primero,
de una parte de su ser celeste
de la sabiduría contenida en ser celeste
con su saber que se va abriendo,
hizo que se produjesen las llamas y la neblina.
Habiéndose incorporado y erguido como hombre,
de la sabiduría contenida en su ser celeste,
con su saber expansivo y comunicativo
conoció para sí mismo la fundamental palabra futura.
De la sabiduría contenida en su ser celeste,
en virtud de su saber que se abre en flor,
Nuestro Padre hizo que se abriese la palabra fundamental
y que se hiciese como él, divinamente celeste.
Cuando no existía la tierra,
en medio de la oscuridad antigua,
cuando nada se conocía,
hizo que se abriera la palabra fundamental,
que con Él se tornara divinamente celeste:
esto hizo Ñamandú, el Padre verdadero, el primero.

El Hombre y el Mar

¡Hombre libre, tú siempre has de querer al mar! 
El mar es el espejo donde tu ser se mira 
En la onda que hacia lo infinito se estira 
Y de ese amargo abismo tu alma está a la par. 

Te gusta hundirte en esa imagen atroz, 
Tus ojos y tus brazos la abarcan. Y el sonido 
Que hay en tu corazón a veces es vencido 
Por el de ese lamento indomable y feroz. 

Ambos son por igual cerrados y discretos: 
Hombre, ninguno sabe si hay fondo en tus honduras, 
Oh mar, nadie conoce tus riquezas oscuras, 
¡Tanto que se empecinan en guardar sus secretos! 

Y sin embargo, desde siglos innumerables 
Los dos se están peleando sin tregua ni piedad. 
¡Que manera de amar la muerte y la crueldad, 
Oh eternos luchadores, oh hermanos implacables! 

Otoño Secreto

Cuando las amadas palabras cotidianas 
pierden su sentido 
y no se puede nombrar ni el pan, 
ni el agua, ni la ventana, 
y ha sido falso todo diálogo que no sea 
con nuestra desolada imagen, 
aún se miran las destrozadas estampas 
en el libro del hermano menor, 
es bueno saludar los platos y el mantel puestos sobre la mesa, 
y ver que en el viejo armario conservan su alegría 
el licor de guindas que preparó la abuela 
y las manzanas puestas a guardar. 

Cuando la forma de los árboles 
ya no es sino el leve recuerdo de su forma, 
una mentira inventada 
por la turbia memoria del otoño, 
y los días tienen la confusión 
del desván a donde nadie sube 
y la cruel blancura de la eternidad 
hace que la luz huya de sí misma, 
algo nos recuerda la verdad 
que amamos antes de conocer: 
las ramas se quiebran levemente, 
el palomar se llena de aleteos, 
el granero sueña otra vez con el sol, 
encendemos para la fiesta 
los pálidos candelabros del salón polvoriento 
y el silencio nos revela el secreto 
que no queríamos escuchar. 

jueves, abril 05, 2018

El Barco Ebrio

Según iba bajando por Ríos impasibles,
me sentí abandonado por los hombres que sirgan: 
Pieles Rojas gritones les habían flechado, 
tras clavarlos desnudos a postes de colores.

Iba, sin preocuparme de carga y de equipaje, 
con mi trigo de Flandes y mi algodón inglés. 
Cuando al morir mis guías, se acabó el alboroto: 
los Ríos me han llevado, libre, adonde quería.

En el vaivén ruidoso de la marea airada,
el invierno pasado, sordo, como los niños, 
corrí. Y las Penínsulas, al largar sus amarras, 
no conocieron nunca zafarrancho mayor.

La galerna bendijo mi despertar marino,
más ligero que un corcho por las olas bailé
––olas que, eternas, rolan los cuerpos de sus víctimas––
¬diez noches, olvidando el faro y su ojo estúpido.

Agua verde más dulce que las manzanas ácidas 
en la boca de un niño mi casco ha penetrado, 
y rodales azules de vino y vomitonas 
me lavó, trastocando el ancla y el timón.

Desde entonces me baño inmerso en el Poema 
del Mar, infusión de astros y vía lactescente, 
sorbiendo el cielo verde, por donde flota a veces, 
pecio arrobado y pálido, un muerto pensativo.

Y donde, de repente, al teñir los azules,
ritmos, delirios lentos, bajo el fulgor del día,
más fuertes que el alcohol, más amplios que las liras, 
fermentan los rubores amargos del amor.

Sé de cielos que estallan en rayos, sé de trombas, 
resacas y corrientes; sé de noches… del Alba 
exaltada como una bandada de palomas.
¡Y, a veces, yo sí he visto lo que alguien creyó ver!

He visto el sol poniente, tinto de horrores místicos, 
alumbrando con lentos cuajarones violetas, 
que recuerdan a actores de dramas muy antiguos, 
las olas, que a lo lejos, despliegan sus latidos.

Soñé la noche verde de nieves deslumbradas, 
beso que asciende, lento, a los ojos del mar, 
el circular de savias inauditas, y azul 
y glauco, el despertar de fósforos canoros.

Seguí durante meses, semejante al rebaño 
histérico, la ola que asalta el farallón,
sin pensar que la luz del pie de las Marías 
pueda embridar el morro de asmáticos Océanos.

¡He chocado, creedme, con Floridas de fábula, 
donde ojos de pantera con piel de hombre desposan 
las flores! ¡Y arcos iris, tendidos como riendas 
para glaucos rebaños, bajo el confín marino!

¡He visto fermentar marjales imponentes, 
nasas donde se pudre, en juncos, Leviatán!  
¡Derrubios de las olas, en medio de bonanzas, 
horizontes que se hunden, como las cataratas.
¡Hielos, soles de plata, aguas de nácar, cielos
de brasa! Hórridos pecios engolfados en simas, 
donde enormes serpientes comidas por las chinches 
caen, desde los árboles corvos de negro aroma!

Quisiera haber mostrado a los niños doradas
de agua azul, esos peces de oro, peces que cantan. 
––Espumas como flores mecieron mis derivas 
y vientos inefables me alaron , al pasar.

A veces, mártir laso de polos y de zonas,
el mar, cuyo sollozo suavizaba el vaivén,
me ofrecía sus flores de umbría, gualdas bocas, 
y yacía, de hinojos, igual que una mujer.

Isla que balancea en sus orillas gritos
y cagadas de pájaros chillones de ojos rubios
bogaba, mientras por mis frágiles amarras 
bajaban, regolfando, ahogados a dormir.

Y yo, barco perdido bajo cabellos de abras,
lanzado por la tromba en el éter sin pájaros,
yo, a quien los guardacostas o las naves del Hansa 
no le hubieran salvado el casco ebrio de agua,

libre, humeante, herido por brumas violetas,
yo, que horadaba el cielo rojizo, como un muro 
del que brotan ––jalea exquisita que gusta
al gran poeta–– líquenes de sol, mocos de azur,

que corría estampado de lúnulas eléctricas, 
tabla loca escoltada por hipocampos negros, 
cuando julio derrumba en ardientes embudos, 
a grandes latigazos, cielos ultramarinos,

que temblaba, al oír, gimiendo en lejanía,
bramar los Behemots y, los densos Malstrones, 
eterno tejedor de quietudes azules, 
yo, añoraba la Europa de las viejas murallas

¡He visto archipiélagos siderales, con islas
cuyo cielo en delirio se abre para el que boga:
––i.Son las noches sin fondo, donde exiliado duermes, 
millón de aves de oro, ¡oh futuro Vigor!? .

¡En fin, mucho he llorado! El Alba es lastimosa. 
Toda luna es atroz y todo sol amargo: 
áspero, el amor me hinchó de calmas ebrias.
¡Que mi quilla reviente! ¡Que me pierda en el mar!

Si deseo alguna agua de Europa, está en la charca 
negra y fría, en la que en tardes perfumadas, 
un niño, acurrucado en sus tristezas, suelta 
un barco leve cual mariposa de mayo.

Ya no puedo, ¡oleada!, inmerso en tus molicies, 
usurparle su estela al barco algodonero, 
ni traspasar la gloria de banderas y flámulas 
ni nadar, ante el ojo horrible del pontón.

Otoño

Una hermosa mañana, Gautama Buda había ido a caminar con su cuidador, discípulo, Ananda. Era otoño, los árboles estaban quedándose casi desnudos y todas las hojas estaban en el camino. El viento estaba silbando entre los árboles, y las hojas secas hacían hermosos sonidos. Caminando sobre esas hojas, Buda era inmensamente feliz... la música de las hojas secas.

Tomó unas cuantas hojas en su mano. Ananda le preguntó, “Bhagwan, he estado siempre pensando en preguntar una cosa, pero la privacidad es tan difícil. Siempre estás rodeado de gente. Hoy estás solo en este bosque, y yo no puedo resistir la tentación. Quiero preguntarte: ¿Nos lo has dicho todo, o has guardado algunos secretos? Buda dijo, “¿Ves las hojas en mi mano? Y, ¿Ves las hojas sobre todo el bosque?” Ananda dijo, “Sí, lo veo, pero no puedo entender que esa sea la respuesta.” Buda dijo, “Entenderás. Yo he dicho sólo esto, y he guardado en secreto todas esas hojas que están en el bosque entero.”

En el Principio

Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.

Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.

Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.

viernes, marzo 30, 2018

José Miguel Carrera (1810)

E P I S O D I O

DIJISTE Libertad antes que nadie,
cuando el susurro iba de piedra en piedra,
escondido en los patios, humillado.

Dijiste Libertad antes que nadie.
Liberaste al hijo del esclavo.
Iban como las sombras mercaderes
vendiendo sangre de mares extraños.
Liberaste al hijo del esclavo.

Estableciste la primera imprenta.
Llegó la letra al pueblo oscurecido,
la noticia secreta abrió los labios.
Estableciste la primera imprenta.
Implantaste la escuela en el convento.
Retrocedió la gorda telaraña
y el rincón de los diezmos sofocantes.
Implantaste la escuela en el convento.

C O R O

Conózcase tu condición altiva,
Señor centelleante y aguerrido.
Conózcase lo que cayó brillando
de tu velocidad sobre la patria.
Vuelo bravío, corazón de púrpura.

Conózcanse tus llaves desbocadas
abriendo los cerrojos de la noche.
Jinete verde, rayo tempestuoso.
Conózcase tu amor a manos llenas,
tu lámpara de luz vertiginosa.
Racimo de una cepa desbordante.
Conózcase tu esplendor instantáneo,
tu errante corazón, tu fuego diurno.

Hierro iracundo, pétalo patricio.
Conózcase tu rayo de amenaza
destrozando las cúpulas cobardes.
Torre de tempestad, ramo de acacia.
Conózcase tu espada vigilante,
tu fundación de fuerza y meteoro.
Conózcase tu rápida grandeza.
Conózcase tu indomable apostura.

E P I S O D I O

Va por los mares, entre idiomas,
vestidos, aves extranjeras,
trae naves libertadoras,
escribe fuego, ordena nubes,
desentraña sol y soldados,
cruza la niebla en Baltimore
gastándose de puerta en puerta,
créditos y hombres lo desbordan,
lo acompañan todas las olas.
Junto al mar de Montevideo
en su habitación desterrada,
abre una imprenta, imprime balas.
Hacia Chile vive la flecha
de su dirección insurgente,
arde la furia cristalina
que lo conduce, y endereza
la cabalgata del rescate
montando en las crines ciclónicas
de su despeñada agonía.
Sus hermanos aniquilados
le gritan desde el paredón
de la venganza. Sangre suya
tiñe como una llamarada
en los adobes de Mendoza
su trágico trono vacío.
Sacude la paz planetaria
de la pampa como un circuito
de luciérnagas infernales.
Azota las ciudadelas
con el aullido de las tribus.
Ensarta cabezas cautivas
en el huracán de las lanzas.
Su poncho desencadenado
relampaguea en la humareda
y en la muerte de los caballos.

Joven Pueyrredón, no relates
el desolado escalofrío
de su final, no me atormentes
con la noche del abandono,
cuando lo llevan a Mendoza
mostrando el marfil de su máscara
la soledad de su agonía.

C O R O

Patria, presérvalo en tu manto,
recoge este amor peregrino:
no lo dejes rodar al fondo
de su tenebrosa desdicha:
sube a tu frente este fulgor,
esta lámpara inolvidable,
repliega esta rienda frenética,
llama a este párpado estrellado,
guarda el ovillo de esta sangre
para tus telas orgullosas.
Patria, recoge esta carrera,
la luz, la gota mal herida,
este cristal agonizante,
esta volcánica sortija.
Patria, galopa y defiéndelo,
galopa, corre, corre, corre.

É X O D O

Lo llevan a los muros de Mendoza,
al árbol cruel, a la vertiente
de sangre inaugurada, al solitario
tormento, al final frío de la estrella.
Va por las carreteras inconclusas,
zarza y tapiales desdentados,
álamos que le arrojan oro muerto,
rodeado por su orgullo inútil
como por una túnica harapienta
a la que el polvo de la muerte llega.

Piensa en su desangrada dinastía,
en la luna inicial sobre los robles
desgarradores de la infancia,
la escuela castellana y el escudo
rojo y viril de la milicia hispana,
su tribu asesinada, la dulzura
del matrimonio, entre los azahares,
el destierro, las luchas por el mundo.
O'Higgins el enigma abanderado,
Javiera sin saber en los remotos
jardines de Santiago.
Mendoza insulta su linaje negro,
golpea su vencida investidura,
y entre las piedras arrojadas sube
hacia la muerte.
Nunca un hombre tuvo
un final más exacto. De las ásperas
embestidas, entre viento y bestias,
hasta este callejón donde sangraron
todos los de su sangre.
Cada grada
del cadalso lo ajusta a su destino.
Ya nadie puede continuar la cólera.
La venganza, el amor cierran sus puertas.
Los caminos ataron al errante.
Y cuando le disparan, y a través
de su paño de príncipe del pueblo
asoma sangre, es sangre que conoce
la tierra infame, sangre que ha llegado
donde tenía que llegar, al suelo
de lagares sedientos que esperaban
las uvas derrotadas de su muerte.

Indagó hacia la nieve de la patria.
Todo era niebla en la erizada altura.

Vio los fusiles cuyo hierro
hizo nacer su amor desmoronado,
se sintió sin raíces, pasajero
del humo, en la batalla solitaria,
y cayó envuelto en polvo y sangre
como en dos brazos de bandera.

C O R O

Húsar infortunado, alhaja ardiente,
zarza encendida en la patria nevada.

Llorad por él, llorad hasta que mojen,
mujeres, vuestras lágrimas la tierra,
la tierra que él amó, su idolatría.
Llorad, guerreros ásperos de Chile,
acostumbrados a montaña y ola,
este vacío es como un ventisquero,
esta muerte es el mar que nos golpea.
No preguntéis por qué, nadie diría
la verdad destrozada por la pólvora.
No preguntéis por qué, nadie diría
el crecimiento de la primavera,
nadie mató la rosa del hermano.
Guardemos, cólera, dolor y lágrimas,
llenemos el vacío desolado
y que la hoguera en la noche recuerde
la luz de las estrellas fallecidas.
Hermana, guarda tu rencor sagrado.
La victoria del pueblo necesita
la voz de tu ternura triturada.
Extended mantos en su ausencia
para que pueda -frío y enterrado-
con su silencio sostener la patria.

Más de una vida fue su vida.

Buscó su integridad como una llama.
La muerte fue con él hasta dejarlo
para siempre completo y consumido.

A N T I S T R O F A

Guarde el laurel doloroso su extrema substancia de invierno.
A su corona de espinas llevemos arena radiante,
hilos de estirpe araucana resguarden la luna mortuoria,
hojas de boldo fragante resuelvan la paz de su tumba,
nieve nutrida en las aguas inmensas y oscuras de Chile,
plantas que amó, toronjiles en tazas de greda silvestre,
ásperas plantas amadas por el amarillo centauro,
negros racimos colmados de eléctrico otoño en la tierra,
ojos sombríos que ardieron bajo sus besos terrestres.
Levante la patria sus aves, sus alas injustas, sus párpados rojos,
vuele, hacia el húsar herido la voz del queltehue en el agua,
sangre la loica su mancha de aroma escarlata rindiendo tributo
a aquél cuyo vuelo extendiera la noche nupcial de la patria
y el cóndor colgado en la altura inmutable corone con plumas
sangrientas
el pecho dormido, la hoguera que yace en las gradas de la
cordillera,
rompa el soldado la rosa iracunda aplastada en el muro
abrumado,
salte el paisano al caballo de negra montura y hocico de es-
puma,
vuelva al esclavo del campo su paz de raíces, su escudo
enlutado,
levante el mecánico su pálida torre tejida de estaño nocturno:
el pueblo que nace en la cuna torcida por mimbres y manos
del héroe,
el pueblo que sube de negros adobes de minas y bocas sul-
fúricas,
el pueblo levante el martirio y la urna y envuelva el recuerdo
desnudo
con su ferroviaria grandeza y su eterna balanza de piedras y
heridas
basta que la tierra fragante decrete copihues mojados y libros
abiertos,
al niño invencible, a la ráfaga insigne, al tierno temible y
acerbo soldado.
Y guarde su nombre en el duro dominio del pueblo en su lucha
como el nombre en la nave resiste el combate marino:
la patria en su proa lo inscriba y lo bese el relámpago
porque así fue su libre y delgada y ardiente materia.

domingo, mayo 29, 2016

El Demonio de la Última Selfie

El profesor de ciencias ocultas, Frank Murphy, tenía la hipótesis que las muertes llamadas última selfie eran provocadas por un antiguo demonio babilonio.
La idea para probar esto era simple, tomarse selfies extremas y grabar el entorno con varias cámaras. Para disminuir el riesgo vital contaba con dos asistentes.
Llevaba 22 intentos fallidos, dejando de recuerdo unas selfies increíbles, trending topic en Facebook, pero este experimento 23 sería diferente.
Las siete cámaras se distorsionaron al mismo tiempo. Los asistentes revisaron el equipamiento mientras Frank distraído les preguntó qué pasaba.
Fue cuestión de una fracción de segundo. Su dedo disparó la foto, mientras una mano invisible le soltaba la mano dejándolo caer al abismo.
La última selfie retrató su cara de espanto y un dedo fracturado.

sábado, mayo 28, 2016

El Alquimista de Fuego

Cuando regresó al mundo en el año 2021 se encontró muy desorientado, no lograba entender qué clase de mundo era este, pero su inteligencia y astucia le permitieron adaptarse y sobrevivir.
Inicialmente sus transmutaciones de plomo en oro le permitieron hacerse del dinero que le faltaba para sobrevir y huir porque no era tan fácil hacer oro y no justificar su procedencia.

A lo largo de las decadas que le quedaba de vida ideó el plan para volver a su siglo del oscurantismo desde el cuál había huido, pero que ahora deseaba con más impetus volver.

Con la ayuda de procesadores cuánticos logró resolver la ecuación del caos del tiempo para poder precisar su retorno a 10 años de su partida, porque era la fecha más cercana que se podía precisar.

Encontró una bodega de madera, uno de los pocos edificios que quedaban de ese material, que era perfecto para hacer su gran incendio y poder abrir el portal. Además era un sitio que no contaba con mecanismos de extinción de incendio lo que aseguraría su estabilidad.

En la noche del 24 de junio del 2057, el Alquimista de Fuego se introdujo en el vetusto edificio y preparó todo para el gran incendio. Cuando las llamas ya tenían cierta fuerza se activaron unos gases de extinción, eso casi apaga el fuego si no fuera porque él pudo revertir el proceso. Lamentablemente ese gas dejó en una situación inestable el portal.

El fuego ya se había propagado a todo el perímetro, nadie podía entrar o salir, pero el centro estaba inestable y el portal se abrió en forma parcial. Del lado del Alquimista no se podía ingresar. Pero el guardia que apareció de repente tenía el paso liberado.


  • ¿Usted inició este incendio? No hay cómo salir.
  • Sí lo hay. Yo no podré hacerlo pero ustde sí.
  • ¿De qué habla?
  • ¿Vé esas llamas azules?
  • Sí.
  • Tiene que atravesarlas.
  • No.
  • Sí, confíe en mí, o va a morir. Yo no tengo como llegar hasta ahí, pero le pasará este iPadX, y podrá saber qué hacer.
Dicho esto, el Alquimista le lanzó el equipo y le ordenó cruzar. El guardia dudaba, pero el calor de las llamas lo acercó en forma natural a las llamas azules que eran amables. Mientras que el techo se derrumbaba y caía sobre las ruinas.

Juan Gomez, cruzó un portal y llegó al siglo oscuro, desde una choza que ardía, y tuvo que correr por su vida. No podía creer lo sucedido, había viajado en el tiempo y espacio. Sabía que no tenía mucho tiempo para usar el dispositivo que le había lanzado ese extraño hombre, pero sabía que era muy importante. Simplemente lo apagó.

Juan sobrevivió veinte años más, lo suficiente para formar una nueva familia y dejar instrucciones específicas sobre ese extraño dispositvo, que debería ser entregado a la familia de Juan Gomez el 25 de junio del 2057. Esto le pareció muy raro a todas las generaciones de albaceas y notarios que cuidaron esta reliquia.

25 de mayo del 2057. Por un error humano, la cája de ébano que se había cuidado por siglos debía ser desalojada. El notario ordenó buscar a Juan Gómez, si existía daría igual entregarle la caja un mes antes. Al ubicar a la familia sólo consiguieron hablar con un sobrino, que se llamaba Juan Gomez, quién fue a retirar la caja de ébano.

Juan no era muy cercano a su tío, pues su padre se había peleado con él desde hacía mucho tiempo. Lo cierto es que Juan no tenía idea de qué se trataba todo esto, así que después de recibir la caja la abrió en privado. Su sorpresa fue mayúscula al ver el iPadX tan deteriorado. Por supuesto que la batería estaba muerta, pero le puso otra y se sorprendió al ver a su tío explicando lo que le había pasado.

Juan pensó que podría evitar esto y así lograr reconciliar a la familia, así que se dió la mañana para que instalacen un equipo de extinción de incendios un día antes, el 24 de junio del 2057, sin saber que al hacer esto aseguraría la cadena de eventos que crearían esta extraña paradoja Bootstrap.


El Sibarel


lunes, diciembre 14, 2015

La recopilación de 11 libros del "Hombre Ilustrado"

Del Cuento: Los Desterrados


Como verá son imperdibles, debemos leerlos o morir:

  1. Cuentos de Misterio e Imaginación - Edgar Allan Poe
  2. Drácula - Bram Stoker
  3. Frankeinstein - Mary Shelley
  4. Otra Vuelta de Tuerca - Henry James
  5. La Leyenda del Valle del Sueño - Whasington Irving
  6. La Hija de Rappaccini - Nathaniel Hawthorne
  7. Un Incidente en el Puente del Arroyo del Buho - Ambrose Bierce
  8. Alicia en el País de las Maravillas - Lewis Carroll
  9. Los Sauces - Algernon Blackwood
  10. El Mago de Oz - L- Frank Baum
  11. La Extraña Sombra Sobre Innsmouth - H. P. Lovecraft
Hay más menciones pero incompletas, pero con esto ya tenemos un verano muy entretenido.

Dark Sibarel

domingo, agosto 16, 2015

La casa de las escondidas - leyenda urbana

Ana María ya tenía 21 y era la tercera vez que la invitaban a la casa de las escondidas, sería otra fiesta hardcore. Se arregló muy bien, quería conquistar a Patricio, un joven DJ, el más apetecido por cierto.
Joaquín la pasó a buscar a las once de la noche. El también tenía un plan llamado "Ana María".
- Hola, te ves hermosa... con ese collar... tiene un candado?
- Sí, no preguntes y vamos.

Llegaron cuando la música se comía a todos. Inmediatamente engancharon con el baile pero ella buscaba con la mirada a su DJ. Entre salto y salto lo vió.
- Espérame aquí Joaco, ya vuelvo.
- Quieres agua? Puedo traerla mientras...

Ana María se había ido, arreglaba su pelo y pezones mientras caminaba hacia Patricio.
- Hola.
- Hey, que buena onda tienes mi nena
- Te gusta? Es para ti, toma.
- Una llave?
- Sí, es de mi candado, ves?

El la tomó por la cintura y le dijo:
- Esta noche hemos preparado un juego de escondidas. Nos podemos perder tu y yo.
- Aquí? Sabes lo que dicen no? En la casa de las escondidas no se debe jugar a las escondidas o no volverás a tu casa.
- Jaja, claro, de eso se trata, es una leyenda urbana muy buena. Espéra y verás.

Mientras él se alejaba, Joaquín se le acercó con el agua.
- Lo conoces?
- Sí.
- Es uno de mis DJ favoritos.
- Y mío también, gracias.

Ana María bebía su agua pero Joaquín se enfurecía por dentro por culpa de ese DJ.

- Chicos... esta noche será mágica, hemos puesto parlantes por todos lados para jugar a las escondidas. Lo que dure la siguiente música será el tiempo para esconderse y la segunda música, para encontrarlos. Los ganadores se llevará un CD con todo el material de esta noche.

Fue cuestión de iniciar la música y todo el mundo se puso a correr. De pronto una mano jaló a Ana María, era Patricio.
- Ven, vamos al tercer piso.

Mientras corrían, Joaquín los seguía. Llegaron a una habitación con muchos espejos. Patricio la cerró con llave mientras se aprovechaba de Ana María.
- Abran! Abran!

Era Joaquín el que insistía.
- Vete le respondió Patricio, pero justo terminó la música y empezó la búsqueda.
- No me iré.
- Entra de una vez.
- Qué haces aquí Joaquín?
- Vine por tí.
- Qué, es tu novio o hermano?
- Nada, solo un amigo. Ahora vete.
- No me iré.
- Que se quede. Pero te callas mientras me la cojo.
- No...

Mientras la discusión aumentaba un espejo empezó a emitir una extraña luz que aumentó de frecuencia y al volverse estroboscópica los hizo desaparecer en un parpadeo.

La música exterior terminó y llamaron a todos los ganadores. Pero Ana María, Joaquín y Patricio jamás volvieron.

La leyenda urbana creció.

sábado, junio 06, 2015

El Socópata - Mes 7 (segundo infarto)

Vuelvo a ver la luz, pero esto fue diferente. Ese espejo, juro que vi una luz dentro de él y por un breve instante había una persona. Juraría que me llamaba.
Yo sentí que flotaba, quería ir a ese espejo, me le acerqué. Sé que lo toqué, pero el Maestro me vió y me revivió.
Fue extraño, ya no confío en ese espejo, no sé qué hacer aquí.

Dark Sibarel

viernes, mayo 22, 2015

El Socópata - Día 23

Ese día fue diferente  a los demás, colocó en ángulo frente a mi un viejo espejo rococó y pude ver todo mi horror. Entré en convulsiones. Era lo mismo que había visto en aquella chica.
Este maldito, era muy superior a mí, un maestro, un artista. Me conmocionó, era un honor ser parte integral de su proyecto, ser el elegido.
Tenía tanto que aprender de él.
Pero ese espejo me perturbaba, había algo en él, algo que me inquietaba.
-*-
Hoy te traje una nueva compañera.
Gracias maestro, fue todo lo que pensé. Luego giró el espejo y la despellejó frente a él.

Dark Sibarel

El Espejo de San Telmo II

Tuve que esperar toda una vida, verla pasar frente a mis ojos, mi propia vida.
Este monstruo, era eso, un monstruo.  Me llevaba, el espejo, a dónde cometía sus atrocidades.
Cuando murió a los 103 años, lo vi desencarnar y caminar hasta el espejo para ver mis ojos otra vez y solo supuse lo que pasaría. Cerré los ojos y nada pasó, nada pasó.
Segundos, minutos, días o años, todo era igual para mí, así que no sé cuánto pasó. Pero estaba decidido a no volver a abrirlos nunca más, ese demonio no volvería a hacerle esto a nadie más.
Un día, un increíble día, el espejo se rompió. No supe cómo, pero pasó.
Sentí un aire fresco, y una luz de fondo me hizo abrir los ojos, por lo que logré ver el túnel y la luz al final.
Paz y amor, me invadieron.
¿Quieres volver, lo mereces? 
Era la voz que escuchaba.
Pensé que sería hermoso volver a vivir.
¿Aun cuando él te estará esperando para cobrar venganza?
No me interesa volver, él se merece su destino cualquiera sea ese.
Y así me quedé en los restos de un espejo vacío para siempre.

Dark Sibarel